El Rosario Iluminado
Cartas Testimonio de Usuarios del Rosario
Cuando me veo forzada a interrumpir el rezo del Rosario
puedo regresar al punto (cuenta) en que me quedé
porque me lo indica fácilmente.
Cuando quiero rezarlo mientras guío no se me enreda
en el guía.
Al ponerlo en un lindo cordoncillo satinado al cuello
me deja las manos libres para guiar.
Cuando lo rezo al final del día y estoy cansada, las lucecitas
encendidas me mantienen más atenta a lo que hago y digo.
Cada lucecita encendida es como un
refuerzo positivo que me lleva a terminarlo.
De noche, o de madrugada, en la obscuridad y en el silencio de la casa,
da alegría verlo encenderse
gradualmente mientras voy avanzando en los misterios que medito.
Cuando los demás lo ven y te preguntan qué es, me da la oportunidad de
hablar de Cristo y de María y los misterios de sus
vidas.
Los niños lo aprenden a rezar más ligero porque el mismo Rosario
les estimula a querer seguir hasta verlo todo encendido.
El mismo misterio de su construcción y
funcionamiento hace a uno darle
gracias a Dios por haber dado a
un ser humano la creatividad e
inteligencia de inventarlo.
Dios se sigue manifestando
en medio de su pueblo como El quiere y hay siempre
alguien dispuesto a escucharlo y trabajar
las ideas que a El le dan gloria.
Gracias,.......por tu afán en facilitarnos cumplir
con la petición que nos han hecho María y Juan Pablo II.