|
EL PADRE NAZARIO a 166 años de su natalicio
Por Norberto
Lugo Negrón
El próximo
miércoles, 8 de septiembre se cumplirán 166 años del natalicio del
sacerdote sabaneño, José María Nazario y Cancel; quien fue
guayanillense por adopción, en los 45 años que vivió en Guayanilla.
Hoy es justo reconocer su memoria por la obra magna de investigación
sobre la escritura de los indios, que entendía era de nuestros
taínos.
Pero los
estudios realizados a las piedras de “la biblioteca de Agüeybaná”,
como las bautizó la historia oral indígena resultaron (según un
informe de la Sociedad Epigráfica Americana) “que los signos
inscritos en las estatuillas son auténticos, hechos con un sistema y
propósito, y que los signos pertenecen al idioma silabárico
prehelénico de la Isla de Chipre, el hitita-minoico de origen
turco-cretense, aunque las sílabas, al ser leídas fonéticamente,
resultaron pertenecer al idioma quechua” , (A. Tió, 1981)
Hace 24 años
dicho informe preliminar captó la opinión pública de la Prensa del
país, con opiniones encontradas y prejuiciados que al día de hoy
sólo reflejan inercia hacia este estudio arqueológico-epigráfico que
obviamente amerita un seguimiento definitivo hacia lograr su
conclusión. Hemos encontrado noticias del 2, 6, y 8 de agosto de
1980, que trabajó el periodista Bienvenido Olavarría, para EL NUEVO
DIA, que reflejan interés por esa investigación. No obstante
personas que conocen muy de cerca los esfuerzos que dedicadamente
gestionó don Aurelio Tió, sólo dejan pasar el tiempo.
Por ello es
nuestra exhortación al pueblo guayanillense y a su honorable Edgardo
Arlequín Vélez, a que encaminen nuevos esfuerzos hacia reactivar
dicha investigación la cual ha de ser considerada por el Instituto
de Cultura. Esa posición nos la manifestó la arqueóloga Marisol
Rodríguez Miranda, hace unas semanas en una reunión que tuvimos de
seguimiento a las investigaciones que se iniciaron en Santana y en
el Bosque Estatal de Susúa. Ello es crucial.
Tió explicó,
conforme a dicho informe preliminar, que “la implicación es que
inmigrantes de la Isla de Chipre cruzaron el Atlántico y se
establecieron en el altiplano andino muchos años antes de la llegada
de Colón; se cruzaron con los naturales y, entre otras cosas, les
enseñaron a escribir con su silabario el idioma quechua. Pudieron
haber llegado hasta allí bojeando las costas de Sudamérica, o a lo
largo del Río Amazonas…los petroglifos de Guayanilla coinciden con
los encontrados sobre la túnica bordada del Viracocha, Octavo Inca
de Ecuador, es de implicarse otra migración desde la Provincia
Oriente ecuatoriana, atravesando el territorio de los indios
“jíbaros” entre Ecuador y Colombia hasta llegar a la costa; pudieron
navegar en balsas o canoas de isla en isla hasta llegar a Puerto
Rico,” (B. Olavarría, 1981) Su valor arqueológico fue reafirmado
por el doctor Imanol Aguirre, experto en el silabario vasco.
El sabio
sacerdote sabaneño, desde guayanilla dijo, en la postrera década del
Siglo XIX, que la escritura de nuestros indios era hebráica,
debido a que las tribus hebreas que emigraron del Viejo Mundo hacia
América a Puerto Rico le correspondió una de las más ilustradas”,
(J M Nazario y Cancel, 1893) El Padre Nazario y Cancel, quien fue
paje del Obispo Fraile Benigno Carrión de Málaga, en el Convento
Porta Coeli de San Germán, en su inicio sacerdotal, fue merecedor de
una beca de merced, por su capacidad intelectual, viajando hasta la
Universidad de Salamanca, donde estudió lenguas antiguas y lenguas
bíblicas.
Viendo su
vida en su contexto total de sus roles entendemos que Dios le
proveyó la oportunidad de servir a los feligreses de la Parroquia de
Guayanilla con ese y otros propósitos, ya que si se hubiera quedado
en España hubiera resultado obispo con otro rol, en otro lugar y no
hubiera conocido a la indiecita que le llamó a su lecho de agonía
para decirle el lugar donde luego encontraría el que puede ser el
hallazgo arqueológico más antiguo aquí.
Confiamos
que el interés del pueblo y el Ejecutivo guayanillense reinicien el
reclamo pertinente al Programa de Arqueología del Instituto de
Cultura. La historia nos refleja que otros lugares como Brasil,
Tennessee, Venezuela, Georgia y en Creta, también tienen ejemplares
de signos relacionados a estos. Además, instituciones universitarias
de Yale, Harvard, Pennsylvania,
Valladolid, Madrid; así como el Museo Británico y el Gobierno de
Francia, han emitido sus opiniones -por gestiones que hizo don
Aurelio Tió -por expertos orientalistas e indigenistas que coinciden
con las de la Sociedad Epigráfica Americana.
En vida el
Padre Nazario fue vejado e humillado hasta llamársele “cura loco”,
por personas que no sabían que por su talento intelectual se graduó
en 1866, en Teología Moral del Seminario Conciliar de San Juan, “con
el más alto honor”, (C Asenjo, 1912) Otros ilustres como Brau, De
Acosta, Coll y Toste y Lloréns Torres le calificaban de “sabio” y
“sesudo historiógrafo”.
Sin embargo
debemos preguntar críticamente: ¿Será posible que se mantenga un
“status quo” hacia este revolucionario estudio
arqueológico-epigráfico sin que los profesionales de la arqueología
puertorriqueña no se interesen en que se defina y se concluya lo que
contiene y significa “la biblioteca de Agüeybaná? Por ello es
imperativo que el Alcalde de Guayanilla tome acción. En el pueblo
adoptivo del Padre Nazario se puede crear un museo de epigrafía
indígena, como centro de investigación arqueológica, el cual también
será un singular atractivo para el turismo local e internacional.
¡Se puede lograr!
Hoy, la
información histórica recopilada nos explica cómo el vocablo Susúa
vino desde Kenya, África; así como el vocablo petate vino desde
México. Así también “la biblioteca de Agüeybaná” nos revelará
nuestra civilización ancestral de varios miles de años atrás. |